La industria del aceite de palma de Malasia tiene problemas graves y bien documentados sobre abusos a trabajadores migrantes, incluyendo el trabajo forzados a gran escala y el tráfico de personas. Más del 80% de los trabajadores de las plantaciones de palma de aceite son trabajadores migrantes de países como Indonesia, Bangladesh y Nepal.

En 2014, el informe anual del Departamento de Tráfico de Personas de Estados Unidos dio a Malasia la calificación más baja posible, es decir, el Gobierno de Malasia “… no cumple plenamente con las normas mínimas (para poner fin a la trata de personas) y no está haciendo esfuerzos significativos por hacerlo.” pese a la reciente polémica sobre la decisión del Departamento de Estado por otorgar a Malasia al Nivel 2 de la lista, existe un amplio consenso entre los expertos de tráfico sobre abusos ininterrumpidos, y la falta de medidas guvernamentales significativas para abordar este grave problema.

En 2014, Finn Watch publicó un informe sobre violaciónes graves de los derechos laborales en las instalaciones certificadas por RSPO en Malasia. De acuerdo con el informe, una importante compañía de aceite de palma de Malasia, Grupo IOI, paga un salario inferior al salario mínimo legal, han confiscado los pasaportes de sus trabajadores y restringe la libertad de asociación. Un gran número de trabajadores de las plantaciones del Grupo IOI no tenía conocimiento de sus contratos de trabajo, los cuales estaban escritos (para ellos) en una lengua extranjera.

Descarga el informe

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