Hibai Arbide Aza, noticia original publicada en Playground el 27 de enero de 2015

Estoy dando un paseo con Gala Pin por el puerto. Hemos quedado en La Barceloneta, el barrio en el que residíamos ambos cuando yo aún vivía en Barcelona. Gala es miembro de la Asociación de Vecinos L’Òstia y de la Plataforma en Defensa del Port Vell. Ella es una de las voces que más alto y claro ha denunciado los intereses que se esconden en estos muelles. Aquí ya no quedan pescadores, en su lugar ahora hay yates de lujo. Los policías portuarios que pasan cerca no se parecen a Jimmy McNulty en la segunda temporada de The Wire. Los de aquí están persiguiendo manteros.

Llegamos al señorial edificio de la Autoridad Portuaria, al final de Las Ramblas, junto a Colón. Es el lugar en el que en The Wire encontraríamos al senador Clay Davis y al concejal Carcetti. A medio kilómetro está la terminal de Ferrys y cruceros. El paseo termina aquí: la zona industrial del puerto no es accesible sin autorización. A partir de esta zona, las similitudes con The Wire son aún más evidentes.

Entre los miles de contenedores podemos encontrar sindicalistas con tanto poder como Frank Sobotka o gente que trabaja para tipos como Barksdale y Stringer Bell. Gala me ayuda a recordar algunos de los episodios más turbios de esta institución, casi tan grande en extensión como la propia ciudad de Barcelona, pero prácticamente invisible. Menos transparente, cualquier adjetivo vale para el puerto.

I. Primavera de 2014. Barceloneta.  

Quiero comprar tabaco; Winston del puerto, sin etiqueta. Se lo pido a mi vecino, como siempre. “Hoy no servimos, ¿no has visto que el barrio está lleno de secretas?”. No me había dado cuenta. Doy un paseo por curiosidad. Efectivamente, La Barceloneta está llena de parejas de tíos de complexión atlética. Según se rumorea, algo ha salido mal con un soplo en el puerto. Se suponía que hoy llegaba un cargamento de coca, han perdido 6 kilos sin que nadie sepa cómo. Creen que los tiene alguien de aquí. “Ya se irán. En este barrio nunca los van a encontrar”.

II. Enero de 2014. Poble Sec.

Gala publica una serie de tuits en los que revela una práctica terrible. El hashtag es #horrorAlPort. Resulta que si la policía portuaria descubre a alguien sin papeles desembarcando, impone fuertes multas al capitán y al armador. Para evitarlo, si un polizón es descubierto tratando de bajar al puerto, lo encierran de nuevo en la nave y lo lanzan por la borda cuando vuelven a zarpar. Gala no da crédito la primera vez que se lo cuentan: estamos hablamos de asesinatos a sangre fría en alta mar. Gala decide contarlo cuando tres trabajadores del puerto que no se conocen entre sí le explican lo mismo. Julia Burtin trató esta terrible situación en un artículo para State Watch hace un par de años.

III. 1976, Puerto de Barcelona.

Los estibadores llevan dos años de conflicto laboral. Están cansados de las concesiones de CCOO, UGT y USO, sindicatos aún no legalizados pero ya reconocidos de facto por empresas y estado. De manera asamblearia deciden pasar de ellos y sumarse a la Autonomía Obrera. Fundan la Organització d’Estibadors Portuaris de Barcelona (OEPB). Esta lucha durará casi una década. Consiguen espectaculares mejoras en sus condiciones laborales utilizando un amplio repertorio político que va desde la acción directa a la mesa de negociación. Durante las huelgas se hacen famosas sus cazas al esquirol. Algunas de ellas acaban con decenas de ellos hospitalizados tras recibir palizas en el portal de sus casas. Un tal Julián va escalando posiciones y acaba siendo el líder.

Gala no da crédito la primera vez que se lo cuentan: estamos hablamos de asesinatos a sangre fría en alta mar

IV. 1980, Barcelona.

Julián García conoce a un tal José Mestre. El pequeño muelle que gestiona la empresa familiar de Mestre es el primero que cede a las reivindicaciones de los trabajadores en huelga. Julián y Mestre se hacen amigos. Ambos tienen muy buena fama en La Barceloneta. Durante décadas, Mestre —empresario de cada vez mayor éxito— es conocido por ser una persona cercana, siempre dispuesto a hacer un favor. Se cuenta que varias operaciones inmobiliarias y las reformas de algunos de los restaurantes más conocidos de La Barceloneta se han pagado al contado. ¿Cómo? Gracias al dinero que presta Mestre a quien lo necesita. Esto incluye la compra de la antigua cooperativa Segle XX.

V. 1987, Palau de la Generalitat.

Jordi Pujol propone que Julián García sea uno de los representantes de la Generalitat de Catalunya en el Consejo de Administración de la Autoritat Portuaria de Barcelona, el órgano de gobierno del puerto. Ocupará este puesto hasta 2011, propuesto sucesivamente por los gobiernos de Pujol, Maragall y Montilla.

VI. 1998, Club Natació Atlètic-Barceloneta.

El CNAB nombra como presidente a Julián. Es el club de water-polo más laureado de España, toda una institución en el barrio. Julián sigue siendo el presidente actual. En estos 17 años su palmarés ha aumentado en una liga de campeones, una supercopa de Europa, 11 ligas de España, 10 copas de España y 8 copas de Catalunya.

VII. 2005, Santa Cruz De Tenerife.

El Estiba, boletín de la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar, lleva en portada de su número 84 el siguiente titular: “Emotivo relevo de Julián García al frente de la Coordinadora”. En la página 2, uno de los dos únicos anuncios de la revista es del Grupo Mestre. “La calidad de nuestro servicio, su mejor aval”.

VIII. 2006, Hong Kong.

La familia Mestre vende a Hutchinson Whampoa el 70% de la empresa Tercat por 170 millones de euros. Tercat gestiona una de las dos terminales de contenedores del puerto de Barcelona y José Mestre pasa a ser director general de la misma. Entonces se compra un Ferrari con el que se deja ver en el puerto, La Barceloneta y los alrededores de sus mansiones en Pedralbes y El Maresme. Es aficionado a la buena cocina, a los yates y a los Rolex de oro. Por su parte, Hutchinson Whampoa tiene su sede central en Hong Kong. Forma parte de Fortune Global 500, la lista de las principales 500 empresas del mundo por facturación publicada anualmente por la revista Fortune. Mediante la compra de Tercat, logra la adjudicación del nuevo Muelle Prat, de 100 hectáreas, que se inaugura en 2012.

IX. 2007, Autoritat Portuaria de Barcelona (APB).

En el puerto, los colores políticos desaparecen. Los representantes de las administraciones locales, autonómica y estatal no demuestran conflictos entre sí. Les une un mismo interés empresarial. Está en marcha la construcción del polémico Hotel Vela. Para evitar que le sea aplicada la Ley de Costas —que prohíbe edificar sobre el mar—, la APB decide calificar el hotel como equipamiento portuario. En el consejo de administración que aprueba el proyecto está Julián, pero también Carles Güell de Sentmenat de CiU, Imma Mayol de ICV y Ramón García-Bragado del PSC.

X. 2010, Barcelona.

Mestre recibe el premio al mejor empresario nacional del año en el Salón Internacional de Logística en mayo. El 22 de junio es detenido por introducir 186 kilos de cocaína en el carguero MSC Corinna. Un año después sale de prisión. Para ello ha tenido que pagar 10 millones de euros de fianza. Se trata de la fianza más alta impuesta en España hasta entonces. Se ve obligado a cesar en su cargo de Tercat.

En el puerto, los colores políticos desaparecen. Los representantes de las administraciones no demuestran conflictos entre sí. Les une un mismo interés empresarial.

XI. 2011, Barceloneta.

Julián es expulsado de la OEPB por incompatibilidad con los intereses de la empresa Rudder Logístic —en la que ha colocado a su yerno—, dedicada a tareas de mantenimiento, reparación, servicios médicos y otros servicios de ámbito portuario. Es, además, accionista único en la sociedad limitada Logis Center Mediterranean SL. Julián se la compró por 500.000 pesetas a Mestre, según explica él mismo en una carta dirigida a los estibadores de Barcelona. La compra se realiza en el año 2000. En 2011 no consta que haya llegado a realizar ninguna actividad económica.

XII. 2012, Barceloneta.

Mestre es condenado a 12 años de cárcel y 14 millones de euros de multa. La sentencia considera probado que pretendía ganar 25 millones con la operación de los 186 kilos de cocaína. Sin embargo, los rumores en el puerto dicen que le tendieron una trampa, que Mestre “no se dedicaba a la importación de perico; sólo al blanqueo”. Son rumores, claro, no demuestran nada. Son los mismos rumores que dicen que Mestre debía un favor a un capo colombiano y que este le tendió una trampa. Rumores como los que dicen que la mayor parte de la cocaína del puerto de Barcelona no llega en cargueros, sino en los ferries procedentes de Italia de Grimaldi Lines.

XIII. 2012, Mónaco.

Antoni Vives, teniente alcalde de Barcelona, visita el país de los Grimaldi. En una conferencia anuncia ante la prensa la reforma del Port Vell. “Estaremos en disposición de acoger barcos como los que tenéis aquí; este tipo de embarcaciones, que tienen su sitio en este maravilloso puerto de Mónaco, tendrán su espacio en Barcelona”. El proyecto, promovido por la empresa Salamanca Group, consiste en dragar la zona del Port Vell en la que hay pequeños veleros, construir una valla a su alrededor y construir dentro restaurantes de lujo y atraques para grandes yates. El plan enciende la ira de los vecinos. No entienden que el ayuntamiento pretenda albergar los yates más lujosos del mundo en uno de los barrios más pobres de la ciudad.

XIV. 2013, Barceloneta.

El Eclipse, el yate más grande del mundo, atraca en La Barceloneta. Es propiedad del empresario ruso Román Abramovich. Tiene dos helipuertos, once cabinas de invitados, dos piscinas, varios jacuzzis, una discoteca, tres lanchas y un minisubmarino. La tripulación está compuesta por 70 personas. Abramovich solía tener problemas para atracar su yate. Debido a su tamaño, se veía obligado a utilizar la zona industrial del puerto. Gracias a la reforma, don Román puede tener su barco en el centro de la ciudad.

XV. 2014, Barcelona.

Abramovich no es el único en Rusia interesado en el Port Vell. La Oficina Antifraude de Catalunya (OAC) denuncia que la reforma es una maniobra para blanquear dinero. Entre los principales inversores se encuentran el presidente de Lukoil y otros oligarcas rusos. El director de la OAC es tajante durante una entrevista en Catalunya Radio: “Estoy 100% seguro de que es una operación de blanqueo de capitales”. El préstamo de 30 millones de euros a Salamanca Group para lograr la concesión de la Marina Port Vell se realizó mediante sociedades pantalla creadas en las islas Caimán y Malta. El dinero procedente de Rusia llegó a Salamanca Group mediante una red de sociedades ficticias. Según El País, Antoni Vives lo sabía todo. El alcalde de Barcelona Xavier Trias, afirma sobre el tema: “Nunca pregunto de dónde sale el dinero”.

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