L10447658_1442862972652371_8268808143510785240_nos activistas por los derechos humanos en Marruecos llevan meses sufriendo un notable incremento de la presión política por parte del Estado. En medio del acoso a los líderes políticos e ideológicos de los movimientos por los derechos civiles, ayer se produjo la detención insjutificada e irregular de Boubker ElKhamilichi, miembro del movimiento 20 de febrero e histórico militante de diversos movimientos sociales.

ElKhamilichi fue retenido durante 5 horas sin informar a su familia y ahora se encuentra en prisión preventiva a pesar de no haberse presentado cargos.

Boubker ElKhamilichi ha dedicado los últimos treinta años a la defensa de los derechos laborales de las obreras y los obreros de Marruecos, siendo colaborador activo de redes internacionales como la Campaña Ropa Limpia. Ha sido uno de los artífices de las investigaciones que han permitido mostrar las condiciones de trabajo que sufren las personas que cosen ropa para firmas internacionales como Zara o Mango en Tánger. También es destacado activista por los derechos de los inmigrantes subsaharianos que pasan o se establecen en Marruecos.

Las asociaciones de la sociedad civil de Tánger han emitido un comunicado dirigido al Estado Marroquí en el que reivindican:

1. La liberación inmediata de Boubker ElKhamilichi

2. El cumplimiento de los tratados internacionales firmados por Marruecos que prohíben las detenciones indiscriminadas

3. El fin de la campaña de acoso a los activistas de la sociedad civil

Sobre Boubker ElKhamilichi

Histórico dirigente de la organización marxista ILAL AMAM, El Khamilichi fue detenido en 1985 por el régimen de Hassan II. Tras pasar por varios centros de detención y tortura fue condenado a un año de prisión.

Tras la legalización de los sindicatos, ejerció como sindicalista hasta su jubilación. A partir de entonces se ha dedicado al activismo de base. Es fundador del movimiento Annahj Addimocrati, de la assamblea de obreras y obreros Attawassol y está implicado en la defensa de los derechos humanos de los inmigrantes subsaharianos.

Aboubakr Khamilichi: “Después de tantos años de lucha por la democracia estoy muy contento de ser parte activa del movimiento 20F”

Entrevista realizada por Irina Tasias y Albert Sales en mayo de 2012. Entrevista original en catalán en el blog Arran de terra

img_2107A pesar de no mencionarlo en todo el rato que estuvimos hablando, el Aboubakr tiene un largo curriculum de activista por la democracia y los derechos humanos en Marruecos. Militante de la izquierda clandestina durante el reinado de Hassan II ayudó a salir del país personas perseguidas amenazadas de muerte hasta que él mismo fue preso político. La ilusión por las luchas actuales y por las alianzas que se están estableciendo entre sectores de la sociedad marroquí que hasta hace poco se daban la espalda hace que encuentre más interesante hablar del presiente y del futuro que de las viejas batallas políticas de décadas pasadas.

A tu alrededor, ¿hay algo que esté en crisis?

Antes había gente que vivía con la crisis y otros que no. En cambio, desde las revoluciones árabes todos estamos en crisis, incluso las economías, los pueblos, los gobiernos y las monarquías. Son otros tiempos y la crisis no sólo toca a la gente corriente.

¿Es una crisis económica o de valores?

Los pueblos árabes quieren tener su lugar y su voz. Quizás estamos lejos de construir otra sociedad pero al menos la voz de los pueblos árabes se está haciendo sentir. Se han cambiado gobiernos y mandatarios. Es lo más bonito que hemos vivido en los últimos año.

¿En qué consiste el movimiento 20 de Febrero?

Siempre ha habido movimientos sociales activos en Marruecos y en ocasiones muy importantes, pero no lo suficiente. Las grandes luchas del pueblo palestino, iraquí … había solidaridad entre pueblos pero este movimiento no es sólo solidaridad sino procesos de cambio.

Tenemos una historia y un presente común que nos ha tocado vivir. Y también tenemos un futuro común que nuestros mandatarios han intentado hacernos vivir según sus intereses, y los de Francia, Inglaterra o Estados Unidos … Tengo mucha fe en la nueva perspectiva que nos abre el 20F, un movimiento popular que busca una verdadera democracia. Es algo nuevo en nuestra historia.

¿Hay un grito unánime entre islamistas y la izquierda hacia este movimiento?

El entendimiento no siempre es fácil pero es un movimiento popular y abierto a todo aquel que quiera formar parte.

¿Con qué dificultades se ha topado?

Ha habido una gran represión del régimen contra el movimiento. A la vez que no es fácil manejar las diferencias, mantener la unidad, llegar a acuerdos … pero todo esto ha sido en gran parte superado. Nuestra gran dificultad es que no hemos llegado a una movilización tan popular como en Egipto o Túnez. Pero tenemos mucho futuro por delante.

¿En qué consiste tu trabajo …?

Trabajo en historias diversas a la vez. Soy miembro del movimiento Vía Democrática que antes era un grupo marxista. Formo parte de la vida sindical trabajando con los obreros y las obreras para defender sus derechos. Por supuesto, milito en el movimiento 20F. Estoy implicado en la coordinación de asociaciones para concienciar a la sociedad sobre diversas problemáticas.

Somos muchas personas y organizaciones las que trabajamos para dar a conocer y buscar soluciones al subdesarrollo de los derechos sociales en el norte de Marruecos y los problemas asociados al fenómeno de la inmigración, ya sea emigración marroquí o inmigración de otros países subsaharianos. Vivimos en una ciudad, Tánger, que es la más cercana a Europa, a catorce kilómetros de España. Han acudido muchos inmigrantes subsaharianos y de otros puntos de Marruecos para convertirla en punto de partida hacia Europa. La zona del norte de Marruecos siempre ha sido marginada por el Estado y, simultáneamente, ha sido la zona con más inmigrantes.

Me puedes contar algo más sobre la inmigración procedente de otros países y de la migración de marroquíes que marchan buscando una vida mejor?

Desde los años noventa, Marruecos se ha convertido en un país de inmigración y también de tránsito de emigrantes subsaharianos que vienen a Marruecos para acceder a la Unión Europea. He trabajado mucho con subsaharianos porque es uno de los colectivos más vulnerables en nuestra zona. Yo pienso que somos marroquíes pero también personas del mundo, por lo tanto, creo que debemos tratar las problemáticas de cualquier persona, ya sea de África, de Europa o de cualquier país.

¿Cómo es la respuesta de la sociedad Marroquí?

En cuanto a la problemática de los subsaharianos ha habido reacciones diversas y contradictorias. El gobierno, al principio, era más tolerante pero tras la presión de la Unión Europea y de España ha adoptado el papel de gendarme y está impedido el paso a los inmigrantes, sobre todo los más vulnerables. En 2005 hubo 14 muertos y miles de inmigrantes subsaharianos deportados al desierto y abandonados en medio del desierto. Intentamos organizar caravanas cada año en memoria de estas víctimas para que no se repitan. El pasado diciembre hubo otra campaña de persecución contra los inmigrantes. Un gesto del gobierno marroquí hacia el gobierno de Rajoy previo a la visita del presidente español. Marruecos debe dejar de ser un país gendarme para ser un país de acogida de los inmigrantes. Si Europa no tiene fronteras, porque en África no tenemos ese mismo derecho?

Socialmente, hay un movimiento de asociaciones muy activo que defiende los subsaharianos objeto de represión en Marruecos. Como en todas partes, hay una parte de la sociedad que no olvida que tiene inmigrantes y otra que no le importa. Y seguramente otra que los rechaza. La prensa oficial está intentando promover actitudes racistas. Un diario en Tánger publicó en su portada que los inmigrantes estaban invadiendo Marruecos y tuvimos que hacer una campaña de respuesta y de denuncia. Intentaron disculparse pero es muy difícil aceptar estas disculpas cuando has hablado así de personas. Otra diario, comenzó a decir que por culpa de los inmigrantes había más sida y otras enfermedades.

La sociedad en general, es racista?

Depende de las partes del país. No creo que tengamos unos movimientos racistas como los de Europa pero el racismo existe.

Los inmigrantes subsaharianos de dónde vienen?

La mayoría son nigerianos, pero también hay que vienen del Congo, de Liberia, de Guinea …

¿Cómo es la realidad de los inmigrantes que se quedan en Marruecos?

No tienen derecho a trabajar y la mayoría piden por la calle. Algunos, muy pocos, encuentran trabajos no reconocidas. No es como en España, donde los inmigrantes pueden buscarse la vida vendiendo o haciendo cualquier trabajo.

Y la situación laboral de los obreros y obreras marroquíes, como es?

Hay un código de trabajo que reconoce los derechos fundamentales de las personas trabajadoras. Pero se calcula que se respeta en un quince por ciento de los puestos de trabajo. El salario mínimo es de 2000-2500 dirham, unos 11 dirham por hora. No es suficiente para permitir una vida digna a los trabajadores. Para que una familia pequeña pueda vivir modestamente se necesitan unos 5000 dirham / mensuales, es decir, unos 500 euros. Debería haber un salario mínimo digno.

Cuántas horas se trabajan en Marruecos.

Legalmente el límite son 44 horas a la semana, pero nadie las respeta. Se está trabajando entre cincuenta y cincuenta y cinco horas a la semana, aunque hay sectores que son peores. En Tánger, el peor es el sector de la gamba. Para pelar las gambas, las obreras se levantan a las dos de la madrugada, trabajan más de doce horas diarias por un salario mínimo en condiciones sanitarias son muy malas y no tienen ningún respeto de seguridad social ni de la dignidad de las personas.

Los sindicatos no están permitidos?

A nivel constitucional y de código del trabajo las libertades sindicales están reconocidas pero en la práctica no existe sindicalización. Si hablas de sindicarte te echan.

Hay algunos sectores que sean la excepción?

Las administraciones públicas y algunos sectores tradicionales, pero los sectores productivos nuevos, como la confección o la transformación agroalimentaria no tienen representación sindical.

Trabaja con entidades de fuera de Marruecos, qué ayuda recibe?

Desde Attawassoul, una entidad que agrupa obreras de Tánger, tenemos relación directa con redes y organizaciones internacionales que tienen los mismos objetivos que nosotros como la Campaña Ropa Limpia, y sindicatos y asociaciones de América Latina y Asia.

A través de Chabaka, una plataforma por los derechos humanos y por los derechos sociales, tuvimos un período de contacto con asociaciones de Andalucía pero después la red que habíamos construido, llamada Dos Orillas, se paralizó por la crisis y la falta de financiación de las organizaciones. Ahora seguimos teniendo relaciones con la asociación derechos humanos de Andalucía pero no tenemos ningún apoyo financiero. Se basa en la cooperación de las personas pero no en la cooperación financiera.

Como resuelva los temas financieros? Como financiáis sus actividades?

Attawassoul ha participado en algunos estudios con organizaciones internacionales y españolas. Como nosotros trabajamos de manera voluntaria, todo el dinero que ingresamos son para mantener el local y las actividades de la asociación.

Tiene dificultades por parte del gobierno para llevar a cabo su tarea?

Durante los años setenta, ochenta y noventa sufrimos una fuerte represión. El gobierno ha ido desarrollando muchas formas de contrarrestar nuestro trabajo. Los servicios de información del gobierno siempre nos están observando.

¿Tienen alguna responsabilidad los gobiernos occidentales en la situación política y social de Marruecos?

Europa y Estados Unidos son los responsables de la desigualdad del mundo. Muchos pueblos de África han estado viviendo los robos de sus riquezas durante siglos. Se ha creado un abismo entre países del primer mundo y del tercer mundo. De todos modos, creo que ahora, los países del primer mundo también están sufriendo las consecuencias de su propio sistema en la vida social de las personas. En el derecho al trabajo, en la vida digna …

Después de tantos años de lucha, crees que sirve de algo todo este esfuerzo?

Y tanto. Después de tantos años de lucha por la democracia estoy muy contento de vivir este momento y ser parte activa del movimiento 20F. Me hace sentir que todo lo que hemos trabajado durante toda la vida servirá de algo y habrá cambios para toda la sociedad. El resto, también es muy importante. Que las obreras es formen, es algo bonito. Y trabajar por los inmigrantes es necesario. Además, a través de este trabajo recuperamos nuestra identidad africana. Es emocionante descubrir la capacidad de resistencia de las personas, atravesar desiertos por un cambio y vivir en formas muy duras, todo por un objetivo.

 

 

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