Font: MásPúblico

BARCELONA // Montero Energy, empresa madrileña filial de la multinacional canadiense R2 Energy, ha presentado dos solicitudes en el Ministerio de Industria para realizar prospecciones en Cataluña en busca de yacimientos de gas y de petróleo. Los dos proyectos, conocidos con el nombre de Edison y de Darwin, afectan a un territorio de unas 160.000 hectáreas repartidas en más de sesenta municipios situados básicamente en las comarcas de la Cataluña Central y en el Empordà. Los trabajos se harían utilizando la técnica de la fracturación hidráulica, también conocida como “fracking”, que los ecologistas y muchos expertos cuestionan por el elevado riesgo que conlleva a varios niveles.

El fracking consiste en hacer explotar el gas acumulado en las fisuras de determinadas rocas sedimentarias estratificadas de grano muy fino, la poca permeabilidad de las cuales permite la migración del metano en grandes bolsas de hidrocarburos. Para ello es necesario hacer cientos de pozos ocupando una gran franja de terreno e inyectar millones de litros de agua cargados de todo tipo de productos químicos, algunos de los cuales, según denuncian los ecologistas, “son tóxicos”.

El agotamiento de los combustibles fósiles tradicionales hace que el sector esté buscando la manera de rascar el subsuelo hasta la última gota. El problema que la tecnología para hacerlo, según las fuentes consultadas, es totalmente peligrosa. Pablo Cotarelo, de Ecologistas en Acción, alerta de tres amenazas básicas: “la contaminación del agua y del subsuelo, los efectos que esto tendría en la salud de las personas y la persistencia en la generación de gases de efecto invernadero”. Raquel Montón, de Greenpeace, añade que, además, “esta es una técnica carísima y aún resultará más barato seguir comprándolo”. Denuncia que “todo esto se está haciendo sin ningún tipo de control” y recuerda que en Francia está prohibida.

Cataluña no es el primer lugar en el Estado español donde se anuncian proyectos de este estilo. En Cantabria, Aragón, País Vasco, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Andalucía también hay y ya se han producido las primeras críticas. Hasta ahora la movilización más fuerte ha sido en Cantabria, donde más de 1.000 personas participaron el 6 de octubre pasado en una manifestación contra el fracking. También ha habido protestas en Vitoria y Burgos. Los ecologistas plantean una generalización de la movilización contra una técnica que, insiste Montón, “no tiene ningún sentido” y plantean una campaña de sensibilización en los territorios afectados por los proyectos.

Más información en la web de Ingeniería Sin Fronteras

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