Fuente: El Confidencial – Agustín Marco09/05/2012   (06:00h)

Mientras el PSOE y el PP se enzarzan en una batalla dialéctica sobré qué partido político ha utilizado más las arcas públicas para rescatar a la banca, el Ministerio de Economía sigue con las subastas en curso de entidades nacionalizadas. La más importante es la de CatalunyaCaixa, a la que el Estado le inyectó casi 3.000 millones de euros.

Fuentes financieras próximas a la privatización de la entidad presidida por Adolf Todó aseguran que ninguno de los potenciales compradores está dispuesto a pagar más de un euro por los recursos propios de CatalunyaCaixa, pese a que en su balance están valorados en 2.500 millones. Gran parte de ese activo procede de las dos aportaciones que hizo el Estado y que, tras el cambio legislativo, asume la banca a través del Fondo de Garantía de Depósito (FDA).

La primera fue en el verano de 2010, cuando la antigua Caixa Catalunya de Narcis Serra anunció su fusión con las cajas de Tarragona y Manresa. En ese momento, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria le concedió 1.250 millones mediante la emisión de acciones preferentes, similares a los 4.465 millones ofrecidos a Bankia. Después, en septiembre de 2011, Economía decidió nacionalizar la entidad con la aportación de 1.718 millones a cambio de quedarse con el 90% del capital.

Fuentes de los interesados en quedarse con CatalunyaCaixa explican que debido a las pérdidas esperadas del banco catalán es evidente que sus recursos propios valen muy poco o cero. Una aseveración que se sustenta por la exposición total del grupo financiero barcelonés al ladrillo, tanto en los préstamos concedidos a promotores como a particulares. La cifra asciende a unos 15.000 millones, de los que 11.000 se corresponden a créditos inmobiliarias a constructores.

De esos 15.000 millones, CatalunyaCaixa ya ha dotado 4.000, por lo que la pérdida máxima esperada se calcula sobre 11.000 millones. De ese volumen total, el FDA se hará cargo del 80% total, es decir, de hasta 8.800 millones en el caso de que todos los activos ligados al ladrillo no valiesen nada. Pero el comprador final tendrá que hacer frente a los 2.200 millones restantes, casi los recursos propios que tiene la institución financiera.

Un activo que se puede deteriorar todavía más si el Gobierno endurece aún más la obligación de dotar hasta los préstamos hipotecarios sanos, los que los clientes todavía pagan regularmente. Fuentes próximas a Economía aseguran que el objetivo mínimo es que el comprador de CatalunyaCaixa pague las preferentes de 1.250 millones concedidas en 2010, tal y como ha hecho Caixabank en la absorción de Banca Cívica. Sin embargo, otras fuentes apuntan a que será muy difícil que nadie se haga carga de ese préstamo público al 8%.

Al contrario, fuentes de los interesados en la puja consideran que lo más probable es que se tengan que pedir ayudas públicas adicionales para sufragar la transacción. Una justificación que se explica por las necesidades que tiene CatalunyaCaixa de refinanciar 30.000 millones de euros de deuda mayorista. En la reciente venta de Unnim, BBVA tan solo pago un euro por los recursos propios y la banca pagó la factura de los 953 millones que le había inyectado el Estado.

Entre los candidatos están Banco Santander, BBVA, Sabadell, Banco Popular, Bankinter y Kutxabank. Caixabank, por un problema de competencia al tener un exceso de cuota de mercado en la región, y Bankia, en fase de rescate, no participan en la subasta. Para saber hasta qué punto está dispuestos a arriesgar habrá que esperar a la próxima semana, momento en el que los compradores tendrán que presentar sus ofertas orientativas y no vinculantes. Las propuestas finales tendrán que ser cursadas en la tercera semana de junio. Este calendario es tentativo y podría verse modificado en función de las consecuencias que pueda provocar en el sector la nueva regulación que aprobará el Gobierno este viernes.

*Nota de Redacción: CatalunyaCaixa se ha dirigido a este medio para matizar que “las entidades están en pleno proceso de análisis de la información. Las condiciones definitivas se sabrán con las ofertas vinculantes. Además, si atendemos a cómo se han hecho otros procesos de entidades, el FGD ha cubierto el pago de los FROBs anteriores. CatalunyaCaixa tiene cubiertos sus vencimientos hasta el 2015, tal como dicen las memorias auditadas y publicadas. El tener pagos (20.000 millones) en los próximos años es normal, previsto y planificado. Esta es la practica habitual de todas las entidades financieras”.

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