MANUEL ANSEDE MADRID 21/04/2010 23:00 DIARIO PÚBLICO

En enero de 2009, en una planta de montaje de generadores eólicos de Ohio, Barack Obama anunció que quería copiar el modelo español en energías renovables, impulsado por las “valientes inversiones” del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El discurso sonó como música de violines en Moncloa. Pero la alegría duró muy poco.

El plan para demoler, con la misma munición, el modelo español alabado por Obama había funcionado

Algunos de los medios más influyentes del mundo, como The Economist, la BBC o The Wall Street Journal, comenzaron a embestir al sector de las energías renovables en España, con el fin de poner en tela de juicio el propio plan del nuevo presidente de EEUU.

Todos atacaron con la misma munición: un estudio publicado sólo en inglés por cuatro profesores de la universidad madrileña Rey Juan Carlos, que sostenían que por cada puesto de trabajo en el sector renovable español se dejaban de crear 2,2 empleos en otros campos.

Durante semanas, el principal autor del informe, Gabriel Calzada, presidente del think tank ultraliberal Instituto Juan de Mariana, se convirtió en habitual en las tertulias televisivas de EEUU. El plan para demoler el modelo español alabado por Obama había funcionado.

Greenpeace presentó hoy los primeros pasos de una investigación que pretende destapar el entramado de intereses petroleros que, según la ONG, se esconde detrás del informe Calzada. Para la organización ecologista, Koch Industries, uno de los grupos empresariales más grandes de EEUU, desempeñó “un papel decisivo” para que el torpedo a las renovables españolas llegara a la mesa de Obama. Uno de los dueños del grupo, David Koch, suele decir que la suya es “la mayor empresa de la que nunca se ha oído hablar”.

Carbón y oleoductos

Koch Industries vende carbón, refina cada día unos 800.000 barriles de petróleo y los transporta por Norteamérica a través de una red de oleoductos. En España, la multinacional apenas es conocida por ser propietaria de la marca de rollos de papel de cocina Colhogar. Según Greenpeace, los hermanos Charles y David Koch se han convertido en los últimos años en los principales financiadores de la maquinaria de negación del cambio climático en EEUU.

Organizaciones escépticas sostenidas por los Koch catapultaron el informe Calzada por Estados Unidos

Entre 2005 y 2008, según la investigación de Greenpeace, regaron a las organizaciones escépticas con 25 millones de dólares. Y algunas de estas entidades sostenidas por los Koch catapultaron el informe Calzada por Estados Unidos.

El director ejecutivo de Greenpeace España, Juan López de Uralde, insinuó hoy que el informe fue encargado por este entramado para hundir la Ley de Energía Limpia y Seguridad de EEUU, que en aquel momento se debatía en la Cámara de Representantes. “El estudio no surgió de la iniciativa espontánea”, aseguró López de Uralde.

El informe apareció en EEUU pocos días después de la celebración en Nueva York de la mayor cumbre de negacionistas del cambio climático de la historia, organizada del 8 al 10 de marzo de 2009 por el Instituto Heartland, un think tank neoliberal financiado por la petrolera ExxonMobil y relacionado con el fabricante de automóviles General Motors. Calzada fue uno de los ponentes del congreso, que tuvo como cabeza de cartel al presidente de honor del PP, José María Aznar, hasta que se borró a última hora.

“¿Koch Industries? Me tendrán que explicar quiénes son”

Calzada, consultado hoy por Público, se mostró sorprendido por las conclusiones de la investigación de Greenpeace. “¿Koch Industries? Me tendrán que explicar quiénes son. Por lo menos, cuando me acusaban de estar pagado por ExxonMobil sabía de lo que me estaban hablando”, expuso Calzada, profesor de Economía Aplicada. Ante la exigencia de transparencia de Greenpeace, Calzada explicó a este periódico que su informe costó “unos 6.000 euros” y fue financiado por su universidad, el Instituto Juan de Mariana y el Institute for Energy Research. Según los ecologistas, esta organización negacionista estadounidense recibió 175.000 dólares de la red Koch entre 2005 y 2008.

Calzada niega que el Instituto esté financiado por las petroleras. “Nuestro presupuesto anual es de 100.000 euros, menor que el de Greenpeace, y procede, sobre todo, de aportaciones individuales de 150 euros”. El Instituto, vinculado a veces al PP, apoya también la liberalización de las drogas duras y ha mostrado su rechazo a la guerra de Irak.

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