Un selecto grupo de vocales administra un 21% del Ibex 35 al simultanear su presencia en los consejos de varias empresas

Diario Público – ANTONIO MUÑOZ VÉLEZ – MADRID – 01/02/2010 07:15

Los 496 sillones de los consejos de administración de las 35 principales compañías españolas (las que cotizan en el Ibex, el principal índice bursátil) dan asiento a los directivos del empresariado ibérico. Pero, en ese selecto colectivo, una élite de 47 personas (el 9,4% del total de vocales del Ibex), tiene una influencia decisiva, ya que se sienta en los consejos de administración de, al menos, dos de esas 35 empresas.

Esos 47 individuos, entre los que hay una abrumadora mayoría masculina (sólo cinco son mujeres), tienen un poder de decisión equivalente al 21,2% del Ibex.

La cifra es una estimación que resulta de una sencilla operación: vincular cada uno de los puestos de esos 35 consejos con la capitalización de cada empresa y el valor total del índice bursátil. Así, a mayor tamaño de la compañía, mayor influencia tienen esos gestores.

El dato deja clara la endogamia del capitalismo español, que, no obstante, ha remitido en el último año. A finales de 2008, el número de consejeros pluriempleados ascendía a 51 personas (el 10,6% de los vocales). Su poder (calculado en función de las cotizaciones actuales, para hacer los datos comparables) equivalía al 22,4% del índice.

Si la capacidad de decisión de esa elite ha retrocedido se debe, fundamentalmente, a dos movimientos corporativos: la salida de la constructora Acciona del capital de Endesa y la absorción de Cintra por parte de Ferrovial.

El entramado de relaciones entre consejeros y empresas se explica, en la mayoría de los casos, por las participaciones cruzadas entre compañías y, en menor medida, por la trayectoria de determinados consejeros (cuando son nombrados en calidad de independientes).

Esa elite del poder no es exclusiva de España. En Francia, la endogamia en la gran empresa es muy superior, dada la fuerte presencia que todavía tiene allí la banca en el sector industrial. Según un reciente estudio de la consultora Ernst and Young, 98 consejeros de compañías que cotizan en el principal indicador de la bolsa parisina, el CAC-40, controlan el 43% de los derechos de voto de esas empresas. Según el diario Le Monde, el caso más extremo es el del banco BNP Paribas. Cuatro de sus administradores se reparten la presencia en los consejos de 12 grandes compañías.

El equivalente español (aunque a un nivel más modesto) es La Caixa. Su presidente, Isidre Fainé, es consejero de Criteria, el hólding industrial de la caja, y de tres de las empresas participadas por la entidad: Telefónica y Repsol (dos de los pesos pesados del Ibex) y Abertis. Además, la entidad catalana tiene a otras cinco personas de su entorno pluriempleadas en varios consejos del índice bursátil.

A un nivel similar al de Fainé, por el tamaño de las empresas en cuyos consejos se sientan, están Pablo Isla y Francisco Luzón. El primero es consejero delegado de Inditex y vocal de Telefónica (en este caso, en calidad de independiente); el segundo es vicepresidente ejecutivo para América Latina de Santander, del que es consejero, y vocal de Inditex, como independiente, desde 1997.

Una tupida red de relaciones - Clic para agrandar la imagen

El perfil de los 47 consejeros pluriempleados del Ibex es diverso. En muchos casos se trata de meros gestores, sin una vinculación accionarial significativa con las entidades a las que representan. Es e

l caso de los Fainé, Isla y Luzón, o de Braulio Medel y José Luis Olivas, presidentes, respectivamente, de Unicaja y Bancaja.

Otras veces, se trata de profesionales o empresarios de prestigio, elegidos por su trayectoria para cumplir el rol de consejeros independientes; y en ocasiones, esos vocales son multimillonarios que defienden personalmente sus inversiones en bolsa. En ese grupo estarían nombres como los de Juan March, Juan Abelló, Florentino Pérez o Demetrio Carceller.

Para Mariela Geier, directora general en España de la consultora estadounidense FTI (especializada en detectar fraudes empresariales, como el de Bernard Madoff), la concentración de poder en unas pocas manos “no debería, en principio, suponer ningún problema”.

Sin embargo, Geier sí cree conveniente “asegurarse de que no haya conflicto de interés” y de que esos consejeros “defienden la creación de valor de la empresa a la que representan, y no una pequeña participación”.

 

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