Manoel Santos (Altermundo <http://www.altermundo.org>), para Rebelion.org

La empresa trasnacional Pescanova, de origen gallego, está acusada en medio mundo de sobreexplotar bancos pesqueros, de contaminar las costas, de destruir la biodiversidad marina y de contratar en condiciones laborales abusivas, incluso negando derechos sindicales.

Desde Galicia para el mundo. El chantaje.
Pescanova acaba de inaugurar el día 21 de junio en Mira (Portugal) una planta de cría de rodaballos, una fábrica de pescado para ser más exactos, que pasa por ser la mayor del mundo, como cada una que crea el poderoso grupo. Dicha planta comenzó a construirse cuando, en 2007, el gobierno gallego entonces compartido por el PSOE y el BNG (Bloque Nacionalista Galego), decidió no permitir a la empresa crear una nueva planta en el cabo Touriñán, un espacio protegido de la Red Natura 2000. El plan sectorial de acuicultura que había dejado aprobado el PP –en plena campaña electoral– creaba decenas de plantas de fabricación de rodaballo en espacios de esta red, la mayoría en la costa oceánica en estado completamente virgen. La reacción del Grupo pesquero que desde Vigo preside Manuel Fernández de Sousa fue inmediata: “Nos vamos a Portugal”, que en Galicia siempre representa, en este contexto, el Tercer Mundo de Europa, pues es la misma amenaza que muchos empresarios del sector del metal regurgitan en plena huelga de los trabajadores por sus derechos. Deslocalización en el vientre del dragón capitalista.
Como bien informa la organización ecologista gallega Adega, para la planta de Mira el Estado portugués entregó a Pescanova –que se sepa– 45 millones de euros en subvenciones públicas directas –sin contar con las subvenciones indirectas para mejoras tecnológicas, infraestructuras de distribución, ventajas fiscales…–, de los 140 millones de euros del total del proyecto. Todo para criar, según la empresa, unos 200 puestos de trabajo –comenzaron ofreciendo más de mil–, aunque en toda la costa gallega se puede constatar que este tipo de plantas no suelen emplear a más de 50 personas. Aún así, haciendo un rápido cálculo, resulta que cada empleo costó a las arcas públicas portuguesas nada menos que 225.000 euros, o lo que es lo mismo, Portugal pagará con dinero público el salario completo de los trabajadores de Pescanova –estimando 15.000 euros al año– durante 15 años. Así cualquiera pone un negocio! (1)
Con el cambio de gobierno en Galicia, el PP vuelve al poder y de nuevo, azuzados y envidiosos por la inauguración portuguesa, a la que incluso acudió el presidente José Sócrates, y que cubrieron muchos diarios gallegos a cuatro columnas en portada, ofreció de nuevo a Pescanova violar el espacio virgen de Touriñán. Para que vuelvan a su tierra. Pescanova lo ve bien. Dos por el precio de una.
Para los ambientalistas gallegos, que por miles llevan dos años saliendo a la calle para evitar el desarrollo de este tipo de planes en la poca costa virgen que les queda, la patronal de los peces planos –la acuicultura en Galicia es casi exclusivamente de estas especies y nunca para consumo local en su mayoría– es la que está llevando a cabo la política conservacionista gallega. Frente a los puestos de trabajo, siempre sobredimensionados en número y calidad por la empresa y los medios que domina, ósea, todos, la destrucción ambiental de uno de los grandes valores de Galicia parece un mal menor. Es por lo tanto obligado informar de qué prácticas va Pescanova emprendiendo por el mundo, para ver si la opinión pública es capaz de rechazar de una vez por todas esos chantajes.
Hay que pedirle al pueblo de los gallegos y de las gallegas que se informe de quien estamos hablando. Los puestos de trabajo de Pescanova, siempre menos de los que dicen y en condiciones bien precarias, no sólo amenazan nuestra naturaleza y nuestra biodiversidad, destrozan los derechos ambientales y sociales de las poblaciones más vulnerables del planeta.

Arrasando los mares del mundo. Las prácticas.
Pescanova ni es una empresa modelo, ni el modelo de empresa que el mundo precisa. Pescanova es una depredadora, un paradigma de la globalización y una experta de la deslocalización. Para muchos gallegos y gallegas es una vergüenza y una ofensa que esta trasnacional lleve el nombre de Galicia en su ADN fiscal, pues el fisco parece ser el único que importa aquí. Bien lo dice el director de Veterinarios sin Fronteras refiriéndose a Pescanova: “Muchos son los premios que se otorgan hoy en día, pero, que yo conozca, no existe ninguno especializado en laurear a las empresas y corporaciones que mejor saben sacar rendimiento a los principios neoliberales que rigen en el mundo, a saber: maximizar por encima de todo los beneficios, competir sin límites ni protección, universalización del intercambio comercial y liquidación de las culturas autóctonas. Pescanova, con todas las dificultades que supone abrirse camino desde una economía fuera del G8, es decir, fuera de la liga de los galácticos, ha empleado las mejores tácticas para merecerse el premio en cuestión y ponerse a la altura de cracks como Nestlé, Monsanto o Exxon, en un sector tan poco puntero como es la pesca. Doble mérito.” (2)
La multinacional gallega, cuya estrategia es desde hace años la de establecer empresas mixtas en terceros países con regulaciones ambientales, fiscales y laborales muy endebles –o inexistentes–, como Namibia (donde es el primer inversor extranjero), Mozambique, Chile, Honduras o Guatemala (sin mencionar la vergüenza de Portugal), ha contribuido como ninguna otra a destrozar los caladeros del mundo. Esto es lo que denuncia Kiko Ortiz, del Observatorio de la Deuda y la Globalización: “El modelo de empresas mixtas y venta de derechos de pesca (a los que en muchas ocasiones se acude para poder obtener recursos y hacer frente así al pago de la deuda externa), puestas en marcha mayoritariamente en África, saca a la luz problemas de gran envergadura. En Senegal, por ejemplo, este modelo ha eliminado en 15 años la pesca local, y con ella el principal medio de obtención de proteínas en ésta región de África. Se ha acabado con el equilibrio sociocultural de la región y con el medio de vida de 47.000 pescadores artesanales en Senegal. Y estos son procesos irreversibles que las empresas que los generan no pueden solucionar”. Conviene señalar, que los aproximadamente 5000 o 6000 puestos de trabajo que Pescanova tiene en el mundo, no pueden, por pura lógica, absorber el empleo destruido por estas prácticas, y mucho menos la autonomía y soberanía alimentaria de estas poblaciones. (3)

Criando peces de plástico. La sinrazón.
Además, Pescanova no sólo destruye caladeros, ni mucho menos. Su estrategia desde hace muchos años va también orientada a la acuicultura, que pretenden que represente en los próximos años la mitad de su producción y que hoy ya anda por el 30 por ciento. Los impactos de su modelo acuícola, siempre con plantas que son “las mayores del mundo”, tiene impactos devastadores en el medio ambiente y en las poblaciones locales. De este modo, obscenos  anuncios de la empresa, como lo de la planta de langostinos que hace unos meses inauguró en Nicaragua, por lo visto también la mayor del mundo, ocultan como por ejemplo que la producción acuícola de esta especie, que se hace en el 99% en países empobrecidos, acabó en 20 años con el 25% de los manglares del mundo (datos de Greenpeace). Manglares que proporcionan pesca, leña, evitan la erosión de la costa y garantizan la biodiversidad de buena parte de las regiones ecuatoriales del planeta. (4)
Lo mismo sucede con el pescado de moda, el panga que Pescanova acaba de anunciar que producirá en Mozambique antes de final de año. Siempre en el sur. Como es el tercer mundo no importa. “El mundo pide panga y Pescanova se lo va a dar”, decía de forma chulesca Manuel Fernández de Sousa ante los medios de (des)información gallegos. (5)
El verano pasado la Cooperativa de Armadores de Vigo y otras asociaciones denunciaban la presencia de panga en los menús de nuestros colegios, hospitales y residencias geriátricas. ¿El motivo? Primero que venía de fuera –lo que podemos llamar nacionalismo económico por interés–, de criaderos abominables en el Delta del Mekong de Vietnam, pero también que en análisis de laboratorio, 6 de 8 muestras adquiridas en supermercados gallegos contenían Listeria monocytogenes, bacilo causante de la listeriosis, y en una de ellas la bacteria portadora del cólera (Vibrio cholerae). Entonces, el líder de la oposición gallega y ahora presidente, Alberto Núñez Feijóo, sí que montó en cólera. ¿Comería panga? Reproducimos: “Sirviendo panga en los comedores de los colegios, hospitales y residencias geriátricas gallegas, se quejaba el presidente del PPdeG, no ayudamos al sector pesquero gallego a superar la crisis”. Fue lo que le dijo a la tristemente célebre Carmen Gallego, ex consejera de pesca de Galicia, una de las impulsoras de los macroproyectos acuícolas en la costa gallega exterior y ahora sorprendentemente encargada del área ambiental del PSOE gallego ya en la oposición.
Pero las cosas cambian. Ahora el presidente de Galicia está orgulloso de que la multinacional gallega se vaya a expandir en Mozambique –lo que podemos volver a llamar nacionalismo económico por interés, pero esta vez con cierta desmemoria. Gustavo Duch define también el pececillo del que hablamos: “el panga es el pescado de moda en los menús de bares y restaurantes, en las comidas escolares y en muchos hoteles, porque es blanquito, carnoso, gustoso y sobretodo barato. Primero fueron los langostinos criados en Ecuador o India, luego el salmón en balsas al sur de Chile, la perca (que la venden como mero) de regiones famélicas del Lago Victoria y ahora el panga que llega de China o Vietnam. Se engordan asardinados en jaulas flotantes alimentándolos con piensos de harina de pescado que llega desde Perú y soja. Es un pescado pues de acuicultura pero, como los salmones, el panga es una especie que sólo se reproduce en dónde nació. Para conseguir que desove a nuestro antojo es tratado con hormonas.” (6)

No hay por donde cogerlas. Los impactos.
Los problemas ambientales generados por las explotaciones acuícolas de Pescarroba (http://www.pescarroba.net) son incontables: contaminación genética de poblaciones silvestres de peces, vertidos de antibióticos y detergentes, introducción de nuevos parásitos y virus en las poblaciones autóctonas, descartes de pesca pasmosos para alimentar sus pescados de plástico –para producir un kilo de salmón en Chile emplean 5 kilos de jurel, y lo mismo acontece con el rodaballo de Galicia, pues también es una especie carnívora–, contaminación extrema por producir toneladas de desechos que en muchas ocasiones no se tratan, etc. Hace un año, varias ONG coordinadas por la Cátedra Unesco de la Univ. Politécnica de Cataluña, presentaban el Informe Pescanova (7), en el que acusan a la filial de Pescanova PescaChile de sobreexplotar la pesca, de no gestionar los desechos de la acuicultura y de hacer “contrataciones en “semi-maquila” (trabajadores sin seguro, a menudo sin sindicatos y con el puesto dependiente sólo de la producción que haya, entre otras aberraciones de carácter feudocolonial). (8)

Paremos a Pescanova. La reacción necesaria.
Esta hermanita de la caridad que es Pescanova quiere retomar ahora el proyecto Touriñán en Galicia, pero siendo sinceros, quizá eso sea lo de menos. No estamos aquí en condiciones de protestar por lo que permitimos, por lo que llevamos años permitiendo, que hagan en otros países y a poblaciones mucho más vulnerables. Pero por lo menos, si puede servir de ejemplo para despertar nuestras conciencias, rechazar las prácticas de estas empresas castigándolas en nuestra cesta de la compra y salir a la calle, que al fin y a la postre es nuestra, bienvenido sea el chantaje institucional. Porque amigos, el capitán Pescanova resulta que es un Generalísimo global con todas las de la ley.

NOTAS:
(1) Adega. A cara “B” das piscifatorías: sumidoiro de subvencións e destrución de emprego. http://www.adega.info/index.php?option=com_content&task=view&id=1362&Itemid=2 <http://www.adega.info/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=1362&amp;Itemid=2> <http://www.adega.info/index.php?option=com_content&amp;amp;task=view&amp;amp;id=1362&amp;amp;Itemid=2>
(2) Gustavo Duch. And the winner is: Pescanova. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=54651
(3) Kiko Ortiz. Pescanova. http://www.odg.cat/documents/deutes/b14_pescanova_ortiz.pdf
<http://www.odg.cat/documents/deutes/b14_pescanova_ortiz.pdf>
(4) Greenpeace. ¿Quién paga el precio del langostino? http://www.greenpeace.org/espana/reports/quien-paga-el-precio-del-lang
(5) La Voz de Galicia. Pescanova anuncia otra gran planta para cultivar panga en Mozambique. http://www.lavozdegalicia.es/dinero/2009/06/23/0003_7802683.htm
<http://www.lavozdegalicia.es/dinero/2009/06/23/0003_7802683.htm>
(6) Gustavo Duch. El panga Boom. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=71321 <http://www.rebelion.org/noticia.php?id=71321>
(7) Informe Pescanova en Chile. http://www.odg.cat/documents/enprofunditat/Deute_ecologic/Pescachile.pdf <http://www.odg.cat/documents/enprofunditat/Deute_ecologic/Pescachile.pdf>
(8) La lucha de las poblaciones locales contra Pescanova se puede consultar en http://www.ecoceanos.cl/
Más información en Altermundo: http://altermundo.org/content/blogsection/40/330/lang,gl_ES/

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One thought

  1. Retroenllaç: antigonia

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